domingo, mayo 13, 2007

Malas companias

He vuelto a escribir después de mucho tiempo. no es una alegría de vivir el cuento, pero espero les guste. No le busquen un costado psicologico, ni es una autobiografia.

Solía decir que mis proyectos no tenían buen éxito, y trataba en vano de encontrar un camino que les cambie el destino. Sin embargo, una mañana amanecí abrazado al fracaso.
Nos miramos por horas, sin emitir sonido alguno. Sabiamos todo el uno del otro, nos habíamos estudiado, y les confieso que le temía.
Sus ojos son más profundos y seductores que todos los conocidos, no sabría decir si es hombre o mujer, o ambas. Solo puedo asegurarles que de cruzarlo jamás podrán confundirlo.
No me animaba a ser quien inicie el dialogo, y di vueltas por la casa. En cambio, el fracaso permaneció sentado en mi cama sabiendo que no podría evitarlo.
“No sientas vergüenza, todos alguna vez me visitan. Por cuestiones pequeñas, grandes, casuales o intencionales, y hasta hay quienes sin necesidad me obligan a visitarlos”
Sus palabras no me consolaron, al contrario, solo confirmaron que su visita no era casual. Pude haberme alegrado al pensar que esta fuese su primer visita oficial, pero no logré sonreir.
Pensé en preguntarle el motivo de su visita. Quizás fuesen las infinitas relaciones amorosas sin destino, o mi irrelevante trabajo o el libro que nunca había concluído. Pero mientrás meditaba esas cuestiones, me interrumpió.
“Si tan solo no pensases en mí por un instante, yo podría irme de aquí”
Lo intenté y lo intento, lo juro. Sin embargo nunca lo logré, y desde entonces convivo con el fracaso a mi lado.

Santiago Folie, Mayo 2007