Mi amiga Colette solía decir, y hace ya mucho tiempo,'Estamos entrando en la edad del nunca me había pasado'... Y es así.
Decimos:
'Es curioso. Nunca me había pasado, me agaché a recoger un tenedor y se me trabaron cuatro vértebras de la columna.
Escuchamos:
'Es notable. Nunca me había pasado. Mordí un caramelo de limón y un premolar se me partió en ocho pedazos.
Es que, así como se habla de un Primer Mundo y de un Tercero sin que nadie conozca a ciencia cierta cual es el Segundo, nosotros hemos pasado de la Primera Edad a la Tercera sin recalar por la Segunda y el cuerpo acusa recibo de tal apresuramiento.
El tiempo mismo, incluso, ha tomado una consistencia gelatinosa, plástica, mutante.
Calculamos:
- 'Cuánto hace que se mudó Ricardo a su nueva casa?'.
Y arriesgamos:
- 'Tres, cuatro años'. Hasta que alguien, conocedor, nos saca de la duda:
'Catorce'.
Suponemos ante el amigo encontrado ocasionalmente en la calle:
- 'Tu pibe debe andar por los seis, siete años'.
- 'Tiene diecinueve - nos contesta el amigo
- Vení Tacho!'.
Y nos presenta a una bestia de un metro ochenta, pelo verde, un clavo miguelito clavado en la ceja y un cardumen de granos sulfurosos en la mejilla.
Se corrobora entonces aquello que, dicen, decía John Lennon: 'El tiempo es algo que pasa mientras nosotros estamos distraídos haciendo otra cosa'. Y suerte que estamos distraídos haciendo otra cosa. Mucho peor es aburrirse.
Es dulce rememorar ciertos momentos, pero más me entusiasma pensar en las cosas que tengo para hacer. Es que muchos de esos ciertos momentos son muy viejos.
Y por lo tanto vale recordar el consejo dado por Javier Villafañe cuando alguien le preguntó cómo hacía para conservarse tan joven pasados los ochenta años.
- 'No me junto con viejos', respondió el maestro.
Yo quiero agregar lo que un día dijo Jean Louis Barrault, famoso mimo francés:
'La edad madura es aquella en la que todavía se es joven, pero con mucho más esfuerzo'.-
"Cuando te inunde una enorme alegría, no prometas nada a nadie. Cuando te domine un gran enojo, no contestes ninguna carta." Proverbio chino
domingo, agosto 03, 2008
sábado, julio 19, 2008
miércoles, julio 09, 2008
lunes, junio 16, 2008
Algunas frases del "Corazones desatados" por Fernandez
– “Es que yo veía la vida en blanco y negro. Pensaba realmente que el mundo y las sociedades se explicaban por la economía y por la geopolítica. No sabía que el mundo se explicaba por el amor y por el sexo”.
– “Todos somos niños. Niños con hormonas. Cuando te ponés las gafas y mirás bien la redacción y la calle te das cuenta de que aquella chica busca marido, que aquel tipo sufre por amor, que aquella señora ha sido abandonada, que a aquel desgraciado le falta cama, que aquel veterano está por separarse de su esposa y que aquel pibe está enamorado y no lo sabe. Hablan todo el día de una cosa, pero en verdad les pasa otra. Se manejan con un lenguaje formal, y de pequeñas dificultades hacen grandes problemas, se inventan formidables excusas y construyen edificios enteros para distraerse de la necesidad básica y elemental. La única necesidad del ego: amar y tener. La única cosa fisiológica y sentimental que nos permite escapar de la muerte“.
– “Hay mujeres que no pueden ser poseídas jamás, y uno debe adaptarse a ellas. Tendríamos que replantear algunas cosas, siempre manteniendo la idea de la entrega, que como señalaba Lacan es tan fundamental en el amor“.
– “Vas a ver que un día se van a ir los fantasmas y que el dolor va a pasar a ser una herida, y después una lesión, y al final una molestia en días de humedad. Lo que queda entonces es el resplandor de lo que viviste. Los momentos maravillosos. Ese resplandor no muere nunca. Te lo llevás con vos para siempre. Una amiga, más pragmática, le soltó: El corazón es un recipiente, sólo un nuevo amor puede desplazar a un viejo amor, Laurita. Es física pura. Salí y empezá a circular. Usá la pechuga, teñite de rojo. ¡Y levantate a un tipo, por el amor de Dios!”
– “Cuanto más te gusta, más rápido tenés que sacártela de encima. Hay un túnel interno que comunica los pantalones con el corazón, y no hay que dejar nunca que el veneno se te meta en los ventrículos. Se refería, claro está, al veneno del amor, que suele subir por el vientre y el ombligo e instalarse en la zona del pecho”.
– “En el único amor que creo es en el amor propio. Me quiero demasiado como para sufrir por alguien, y nunca me arrepiento de lo que hago. Tengo que decir, en mi defensa, que no miento y que jamás prometí nada. Así que cuando se vuelven pesadas las fleto, y por lo tanto nunca, pero nunca, he sufrido penas de amor. Cuando Fernández le contaba sus penas, el diseñador se indignaba. Creía que la gente utilizaba la palabra “amor” con obscena impunidad. Para Dardo, el amor resultaba inexplicable porque no existía. Admitía que existían, a lo sumo, el sexo, la seducción, la química, el compañerismo, la posesión y la amistad sensual. Pero el amor era un recurso literario para nombrar ese híbrido de deseos terrenales”.
– “Intentando burlar el destino con el cerebro, el destino los encadenaba con la piel. La piel es una lámina delicada y frágil, pero manda con porfía y autoridad sobre cualquier otro tirano”.
– “Hay mujeres demasiado importantes para un solo hombre“.
– “El clínico resultó ser un hombre separado y responsable, médico de familia, idealista, humano, ético y emocional, dueño de palabras hondas y portador sano de notables signos de admiración: un sacerdote. En cambio, el cirujano resultó ser un hombre duro, valiente y egoísta, brillante desde la técnica y cerebral en la batalla, dueño de un humor ácido que espantaba y de un escepticismo práctico a prueba de misiles: un guerrero“.
– “Cierta clase de amor sólo sobrevive en las incertidumbres. Cuando se sobreentiende que no hay amenazas posibles, el amor languidece de un modo silencioso y maligno. Es como si el amor fuera un avión a pedal: si el ciclista deja de pedalear el avión cae. Esas parejas se adormecen en las llanuras y renacen en los abismos”.
– “Se había vuelto una droga. Una especie de cocaína que le producía placer pero que la hundía en pantanos monstruosos. De sólo pensar que debía dejarlo le entraban convulsiones. El fotógrafo le había dado un nuevo sentido a su vida, y había borrado de un plumazo su vocación política. A ella no le interesaba lo más mínimo la marcha del gobierno, ni el progreso del país ni mucho menos la imagen del ministro. Y no podía imaginar cómo sería volver a esa nada gris después de haber probado los colores magníficos del amor. Tampoco podía imaginar cómo sería posible olvidar. ¿Quién puede olvidar el paroxismo de amar sin límites?”
– “El fútbol es un arte difícil de premeditar, pero el amor es directamente un arte imposible. De los dos, pocas dudas quedan sobre cuál es más peligroso e imprevisible. En el amor fallan las jugadas de pizarrón, cunden los goles en contra y nos corren todo el tiempo el arco”.
– “La ruptura no fue muy civilizada. Nunca lo es. Las rupturas, como las devaluaciones, no se dividen en buenas y malas, sino en malas y peores. Una de las formas del infierno podría ser ésta: infligirás dolor a una persona que quieres. Otra de las formas del infierno: te odiará una persona a la que quieres y respetas”.
– “Somos mamíferos. El león deja su cueva y se va con otra leona sin remordimientos. Lo hace siguiendo su instinto vital. Nosotros, en cambio, somos mamíferos refinados, nos cortamos las uñas y nos vestimos con ropa elegante, jugamos a ser racionales pero nunca dejamos de ser animales sublunares. Hemos construido cultura y religión sobre ese instinto, y entonces practicamos la culpa y no queremos dañar a la leona que dejamos”.
– “Nunca estuvimos realmente casados, ¿saben? Nos quisimos, pero sin entregar nuestros respectivos interiores. Fuimos barcos que navegamos juntos, pero cada uno encapsulado en sí mismo. Y las mareas de la vida imperceptiblemente nos fueron separando, y hubo un momento en que anduvimos a la deriva, y otro momento en que descubrimos que ya el mar nos había llevado lejos, a un punto sin retorno, podría haber dicho ella sin decir la verdad. La verdad indecible era así: También pasó otra cosa que no puedo decirles. Pasó que en el trayecto me enamoré de otro hombre. ¿Hice mal? No fue mi intención, se los aseguro. ¿Me perdonan? ¡Por Dios, perdónenme, soy buena!”. Una mujer buena tratando de abandonar a un hombre bueno. No hay nada más titánico que separarse desde el amor. Es por eso que la gente prefiere derivar las cosas hacia la indiferencia y el odio: desde esos diques es más fácil soltar amarras”.
– “En el terreno del amor, muy de vez en cuando se alineaban los astros y que a ese extraño fenómeno en su barrio lo llamaban la Triple C: carne, comunión y compromiso. La combinación de sólo dos de esos factores no garantizaba nada: se podía tener carne y compromiso, pero si faltaba la comunión espiritual y psíquica esa fórmula se resentía. A la vez, se podía tener carne y comunión, pero la cosa no pasaba entonces de un asunto pasajero. Finalmente, se podía tener compromiso y comunión, pero eso sólo formaba amistades bellas que simulaban ser amores tranquilos. Cuando esas 3C se ensamblaban, sin embargo, no quedaba más remedio que entregarse”.
– “El amor es muy puto”, leyó una y otra vez, tratando de asimilar cada palabra y de comprenderla cabalmente. Claro, se dijo, muy puto. No le gustaban las malas palabras, pero tenía que admitir que no existía sinónimo en el castellano moderno para esa expresión soez. Podía decirse que el amor era resbaladizo, egoísta, maldito, cambiante, caprichoso y hasta perverso. Pero aún así nada definía tanto el hondo carácter del amor como la palabra “puto”, que no aludía a la prostitución ni a la homosexualidad sino al filo inestable de un sentimiento que no aceptaba reglas, chantajes ni definiciones“.
– “Hay hombres-puente y hombres-puerto. Los hombres-puente sirven para que las mujeres pasen de una orilla a la otra. No quiere decir que ellas se separen necesariamente para construir algo con ese tercero en discordia que le pone alfombra roja y le alumbra el camino. No. Ellas lo hacen porque tienen que hacerlo, porque la relación matrimonial se ha muerto, y porque toca romper o resignarse y morir. Es muy feo resignarse. A veces, el hombre-puente se confunde y cree que es más importante de lo que es. A veces, también, el hombre-puente se transforma en hombre-puerto, en la dársena adonde la mujer va a parar para reiniciar una segunda vida. Deja de ser una muleta para ser una pierna.”
– “Al principio era nada más que una sospecha. Y la señorita García se planteó seriamente si esa sospecha no era producto de haber vivido tanto tiempo en el otro lado del espejo. Cuando un amante presencia la actuación mentirosa que adopta su pareja clandestina para encubrir el asunto ante su mujer o marido, y ante terceros, luego inevitablemente piensa que alguna vez le harán probar de su propia medicina. ¿Cómo confiar plenamente en un hombre a quien se ha visto tantas veces mentir sin que se le moviera un músculo? ¿Quién me dice que ahora no me estará mintiendo a mí?”.
– “Era tan apasionado por su oficio que desplegaba una seducción animal. Para ciertas mujeres, un hombre que ama tanto lo que hace emite sin querer un erotismo demoledor. Como si dijera sin decir: Si puedo amar mi oficio de esta manera, imaginate lo que puedo amarte a vos”.
– “Las mujeres somos agradecidas. ¿Qué gracia tiene que te quieran cuando sos linda? Cuando estás fuerte todos te buscan. Pero el verdadero amor se prueba cuando te eligen a pesar de que sos un escracho.”
– “Todos somos niños. Niños con hormonas. Cuando te ponés las gafas y mirás bien la redacción y la calle te das cuenta de que aquella chica busca marido, que aquel tipo sufre por amor, que aquella señora ha sido abandonada, que a aquel desgraciado le falta cama, que aquel veterano está por separarse de su esposa y que aquel pibe está enamorado y no lo sabe. Hablan todo el día de una cosa, pero en verdad les pasa otra. Se manejan con un lenguaje formal, y de pequeñas dificultades hacen grandes problemas, se inventan formidables excusas y construyen edificios enteros para distraerse de la necesidad básica y elemental. La única necesidad del ego: amar y tener. La única cosa fisiológica y sentimental que nos permite escapar de la muerte“.
– “Hay mujeres que no pueden ser poseídas jamás, y uno debe adaptarse a ellas. Tendríamos que replantear algunas cosas, siempre manteniendo la idea de la entrega, que como señalaba Lacan es tan fundamental en el amor“.
– “Vas a ver que un día se van a ir los fantasmas y que el dolor va a pasar a ser una herida, y después una lesión, y al final una molestia en días de humedad. Lo que queda entonces es el resplandor de lo que viviste. Los momentos maravillosos. Ese resplandor no muere nunca. Te lo llevás con vos para siempre. Una amiga, más pragmática, le soltó: El corazón es un recipiente, sólo un nuevo amor puede desplazar a un viejo amor, Laurita. Es física pura. Salí y empezá a circular. Usá la pechuga, teñite de rojo. ¡Y levantate a un tipo, por el amor de Dios!”
– “Cuanto más te gusta, más rápido tenés que sacártela de encima. Hay un túnel interno que comunica los pantalones con el corazón, y no hay que dejar nunca que el veneno se te meta en los ventrículos. Se refería, claro está, al veneno del amor, que suele subir por el vientre y el ombligo e instalarse en la zona del pecho”.
– “En el único amor que creo es en el amor propio. Me quiero demasiado como para sufrir por alguien, y nunca me arrepiento de lo que hago. Tengo que decir, en mi defensa, que no miento y que jamás prometí nada. Así que cuando se vuelven pesadas las fleto, y por lo tanto nunca, pero nunca, he sufrido penas de amor. Cuando Fernández le contaba sus penas, el diseñador se indignaba. Creía que la gente utilizaba la palabra “amor” con obscena impunidad. Para Dardo, el amor resultaba inexplicable porque no existía. Admitía que existían, a lo sumo, el sexo, la seducción, la química, el compañerismo, la posesión y la amistad sensual. Pero el amor era un recurso literario para nombrar ese híbrido de deseos terrenales”.
– “Intentando burlar el destino con el cerebro, el destino los encadenaba con la piel. La piel es una lámina delicada y frágil, pero manda con porfía y autoridad sobre cualquier otro tirano”.
– “Hay mujeres demasiado importantes para un solo hombre“.
– “El clínico resultó ser un hombre separado y responsable, médico de familia, idealista, humano, ético y emocional, dueño de palabras hondas y portador sano de notables signos de admiración: un sacerdote. En cambio, el cirujano resultó ser un hombre duro, valiente y egoísta, brillante desde la técnica y cerebral en la batalla, dueño de un humor ácido que espantaba y de un escepticismo práctico a prueba de misiles: un guerrero“.
– “Cierta clase de amor sólo sobrevive en las incertidumbres. Cuando se sobreentiende que no hay amenazas posibles, el amor languidece de un modo silencioso y maligno. Es como si el amor fuera un avión a pedal: si el ciclista deja de pedalear el avión cae. Esas parejas se adormecen en las llanuras y renacen en los abismos”.
– “Se había vuelto una droga. Una especie de cocaína que le producía placer pero que la hundía en pantanos monstruosos. De sólo pensar que debía dejarlo le entraban convulsiones. El fotógrafo le había dado un nuevo sentido a su vida, y había borrado de un plumazo su vocación política. A ella no le interesaba lo más mínimo la marcha del gobierno, ni el progreso del país ni mucho menos la imagen del ministro. Y no podía imaginar cómo sería volver a esa nada gris después de haber probado los colores magníficos del amor. Tampoco podía imaginar cómo sería posible olvidar. ¿Quién puede olvidar el paroxismo de amar sin límites?”
– “El fútbol es un arte difícil de premeditar, pero el amor es directamente un arte imposible. De los dos, pocas dudas quedan sobre cuál es más peligroso e imprevisible. En el amor fallan las jugadas de pizarrón, cunden los goles en contra y nos corren todo el tiempo el arco”.
– “La ruptura no fue muy civilizada. Nunca lo es. Las rupturas, como las devaluaciones, no se dividen en buenas y malas, sino en malas y peores. Una de las formas del infierno podría ser ésta: infligirás dolor a una persona que quieres. Otra de las formas del infierno: te odiará una persona a la que quieres y respetas”.
– “Somos mamíferos. El león deja su cueva y se va con otra leona sin remordimientos. Lo hace siguiendo su instinto vital. Nosotros, en cambio, somos mamíferos refinados, nos cortamos las uñas y nos vestimos con ropa elegante, jugamos a ser racionales pero nunca dejamos de ser animales sublunares. Hemos construido cultura y religión sobre ese instinto, y entonces practicamos la culpa y no queremos dañar a la leona que dejamos”.
– “Nunca estuvimos realmente casados, ¿saben? Nos quisimos, pero sin entregar nuestros respectivos interiores. Fuimos barcos que navegamos juntos, pero cada uno encapsulado en sí mismo. Y las mareas de la vida imperceptiblemente nos fueron separando, y hubo un momento en que anduvimos a la deriva, y otro momento en que descubrimos que ya el mar nos había llevado lejos, a un punto sin retorno, podría haber dicho ella sin decir la verdad. La verdad indecible era así: También pasó otra cosa que no puedo decirles. Pasó que en el trayecto me enamoré de otro hombre. ¿Hice mal? No fue mi intención, se los aseguro. ¿Me perdonan? ¡Por Dios, perdónenme, soy buena!”. Una mujer buena tratando de abandonar a un hombre bueno. No hay nada más titánico que separarse desde el amor. Es por eso que la gente prefiere derivar las cosas hacia la indiferencia y el odio: desde esos diques es más fácil soltar amarras”.
– “En el terreno del amor, muy de vez en cuando se alineaban los astros y que a ese extraño fenómeno en su barrio lo llamaban la Triple C: carne, comunión y compromiso. La combinación de sólo dos de esos factores no garantizaba nada: se podía tener carne y compromiso, pero si faltaba la comunión espiritual y psíquica esa fórmula se resentía. A la vez, se podía tener carne y comunión, pero la cosa no pasaba entonces de un asunto pasajero. Finalmente, se podía tener compromiso y comunión, pero eso sólo formaba amistades bellas que simulaban ser amores tranquilos. Cuando esas 3C se ensamblaban, sin embargo, no quedaba más remedio que entregarse”.
– “El amor es muy puto”, leyó una y otra vez, tratando de asimilar cada palabra y de comprenderla cabalmente. Claro, se dijo, muy puto. No le gustaban las malas palabras, pero tenía que admitir que no existía sinónimo en el castellano moderno para esa expresión soez. Podía decirse que el amor era resbaladizo, egoísta, maldito, cambiante, caprichoso y hasta perverso. Pero aún así nada definía tanto el hondo carácter del amor como la palabra “puto”, que no aludía a la prostitución ni a la homosexualidad sino al filo inestable de un sentimiento que no aceptaba reglas, chantajes ni definiciones“.
– “Hay hombres-puente y hombres-puerto. Los hombres-puente sirven para que las mujeres pasen de una orilla a la otra. No quiere decir que ellas se separen necesariamente para construir algo con ese tercero en discordia que le pone alfombra roja y le alumbra el camino. No. Ellas lo hacen porque tienen que hacerlo, porque la relación matrimonial se ha muerto, y porque toca romper o resignarse y morir. Es muy feo resignarse. A veces, el hombre-puente se confunde y cree que es más importante de lo que es. A veces, también, el hombre-puente se transforma en hombre-puerto, en la dársena adonde la mujer va a parar para reiniciar una segunda vida. Deja de ser una muleta para ser una pierna.”
– “Al principio era nada más que una sospecha. Y la señorita García se planteó seriamente si esa sospecha no era producto de haber vivido tanto tiempo en el otro lado del espejo. Cuando un amante presencia la actuación mentirosa que adopta su pareja clandestina para encubrir el asunto ante su mujer o marido, y ante terceros, luego inevitablemente piensa que alguna vez le harán probar de su propia medicina. ¿Cómo confiar plenamente en un hombre a quien se ha visto tantas veces mentir sin que se le moviera un músculo? ¿Quién me dice que ahora no me estará mintiendo a mí?”.
– “Era tan apasionado por su oficio que desplegaba una seducción animal. Para ciertas mujeres, un hombre que ama tanto lo que hace emite sin querer un erotismo demoledor. Como si dijera sin decir: Si puedo amar mi oficio de esta manera, imaginate lo que puedo amarte a vos”.
– “Las mujeres somos agradecidas. ¿Qué gracia tiene que te quieran cuando sos linda? Cuando estás fuerte todos te buscan. Pero el verdadero amor se prueba cuando te eligen a pesar de que sos un escracho.”
domingo, junio 08, 2008
Algunas frases pesimitas
1) Cuando las cosas anden bien, es porque algo estás olvidando.
2) Cuando las cosas anden mal, espera y se pondrán peor.
3) El optimista es un individuo que no tiene mucha experiencia.
4) ¿Qué se puede esperar de un día que comienza con tener que levantarse?
5) No importa qué pidas en un restaurante; lo que pidan los demás siempre será mejor.
6) Murphy fue un optimista.
7) La vida es algo que te sucede mientras haces otros planes.
El hecho de que seas paranoico no quiere decir que no te estén buscando.
9) Después de escucharme, mi psicoanalista me dijo que tal vez la vida no sea para mí.
10) Las únicas personas normales son las que uno no conoce bien.
11) La mujer llora antes de la boda y el hombre después.
12) El año más difícil del matrimonio, es el que estás viviendo.
13) Cuando un hombre le lleva flores a su esposa sin ninguna razón, es porque hay alguna razón.
14) Pégale seguido a tu mujer. Tú no sabrás por qué, pero ella sí. (Proverbio chino)
15) Vote por el candidato que menos prometa. Así quedará menos defraudado.
16) Cuando era niño, me dijeron que cualquiera podía llegar a ser presidente; ahora estoy comenzando a creerlo.
17) No tomes tan en serio la vida... No es permanente.
1 La probabilidad de que los semáforos nos den luz roja es directamente proporcional al apuro que llevamos.
19) Un pesimista es alguien que si tiene que elegir entre dos males, elige los dos.
21) No te preocupes por tu salud. Ya se va a ir.
22) Cuando por fin lo logramos, ya no tiene importancia.
23) Ahorra un poco de dinero todos los meses. A fin de año te sorprenderás de lo poquito que tienes.
24) Tengo suficiente dinero para el resto de mi vida. A menos que compre algo...
25) Es mejor no saber como se hacen las salchichas ni las leyes.
26) Tengo ganas de abandonar todo, pero no tengo tiempo.
27) Dos cuerpos no pueden ocupar el mismo espacio al mismo tiempo, salvo que viajen en un colectivo en hora pico.
28) La única vez que tuve razón, fue la vez que pensé que me había
2) Cuando las cosas anden mal, espera y se pondrán peor.
3) El optimista es un individuo que no tiene mucha experiencia.
4) ¿Qué se puede esperar de un día que comienza con tener que levantarse?
5) No importa qué pidas en un restaurante; lo que pidan los demás siempre será mejor.
6) Murphy fue un optimista.
7) La vida es algo que te sucede mientras haces otros planes.
El hecho de que seas paranoico no quiere decir que no te estén buscando.
9) Después de escucharme, mi psicoanalista me dijo que tal vez la vida no sea para mí.
10) Las únicas personas normales son las que uno no conoce bien.
11) La mujer llora antes de la boda y el hombre después.
12) El año más difícil del matrimonio, es el que estás viviendo.
13) Cuando un hombre le lleva flores a su esposa sin ninguna razón, es porque hay alguna razón.
14) Pégale seguido a tu mujer. Tú no sabrás por qué, pero ella sí. (Proverbio chino)
15) Vote por el candidato que menos prometa. Así quedará menos defraudado.
16) Cuando era niño, me dijeron que cualquiera podía llegar a ser presidente; ahora estoy comenzando a creerlo.
17) No tomes tan en serio la vida... No es permanente.
1 La probabilidad de que los semáforos nos den luz roja es directamente proporcional al apuro que llevamos.
19) Un pesimista es alguien que si tiene que elegir entre dos males, elige los dos.
21) No te preocupes por tu salud. Ya se va a ir.
22) Cuando por fin lo logramos, ya no tiene importancia.
23) Ahorra un poco de dinero todos los meses. A fin de año te sorprenderás de lo poquito que tienes.
24) Tengo suficiente dinero para el resto de mi vida. A menos que compre algo...
25) Es mejor no saber como se hacen las salchichas ni las leyes.
26) Tengo ganas de abandonar todo, pero no tengo tiempo.
27) Dos cuerpos no pueden ocupar el mismo espacio al mismo tiempo, salvo que viajen en un colectivo en hora pico.
28) La única vez que tuve razón, fue la vez que pensé que me había
domingo, mayo 25, 2008
Adiós
martes, mayo 20, 2008
Mecanicos de Osvaldo Soriano
Mi padre era muy malo al volante. No le gustaba que se lo dijera y no sé si ahora, en la serenidad del sepulcro, sabrá aceptarlo. En la ruta ponía las ruedas tan cerca de los bordes del pavimento que un día. indefectiblemente, tenía que volcar. Sucedió una tarde de 1963 cuando iba de Buenos Aires a Tandil en un Renault Gordini que fue el único coche que pudo tener en su vida. Lo había comprado a crédito y lo cuidaba tanto que estaba siempre reluciente y del motor salían arrullos de palomas. Me lo prestaba para que fuera al bosque con mi novia y creo que nunca se lo agradecí. A esa edad creemos que el mundo solo tiene obligaciones con nosotros. Y yo presumía de manejar bien, de entender de motores, cajas, distribuidores y diferenciales porque había pasado por el Industrial de Neuquén.
Antes de que me fuera al servicio militar me preguntó que haría al regresar. Ni él ni yo servíamos para tener un buen empleo y le preocupaba que la plata que yo traía viniera del fútbol, que consideraba vulgar. A mi padre le gustaba la ópera aunque creo que nunca conoció el Teatro Colón. Venía de una lejana juventud antifascista que en 1930 le había tirado piedras a los esbirros del dictador Uriburu, y conservaba un costado romántico. Cuando le dije que quería seguir jugando al fútbol, lo tomó como un mal chiste. Me aconsejó que en la conscripción hiciera valer mi diploma de experto en motores para pasarla mejor. Siempre se equivocaba: fue como centro-delantero que evité las humillaciones en el regimiento. Cualquiera arregla un motor pero poca gente sabe acercarse al arco. La ambición de mi padre era que yo conociera bien los motores viejos para después inventar otros nuevos. Igual que Roberto Arlt, siempre andaba dibujando planos y haciendo cálculos. Una tarde en que me prestó el Gordini para ir al bosque me anunció que al día siguiente, aprovechando sus vacaciones, lo íbamos a desarmar por completo para poder armarlo de nuevo.
Yo no le hice caso pero el se tomó el asunto en serio. En el fondo de la casa tenía un taller lleno de extrañas herramientas que iba comprando a medida que lo visitaban los viajantes de Buenos Aires. Como no podía pagarlas, los tipos entraban de prepo al taller, se llevaban las que tenía a medio pagar y de paso le dejaban otras nuevas para tenerlo siempre endeudado. Había algunas muy estrambóticas, llenas de engranajes, sinfines, manómetros y relojes, que nadie sabía para que servían.
A la madrugada dejé el coche en el garaje y me tire en la cama dispuesto a dormir todo el día. Pero a las seis mi viejo ya estaba de pie y vino a golpear a la puerta de mi pieza. Mi madre no me permitía fumar y el entrenador tampoco, así que cuando me ofrecía el paquete yo sonreía y lo seguía por el pasillo poniéndome los pantalones. Caminaba delante de mí, medio maltrecho, y lo sorprendía que yo pudiera saltar un metro para peinar la pelota que bajaba del techo y meterla por la claraboya del taller.
--Sos un cabeza hueca--me decía.
Se reía con Buster Keaton y leía La Prensa, que le prestaba un vecino. Tal vez había envejecido antes de tiempo o quizá se enamoró de una mujer intocable en uno de esos pueblos perdidos por donde nos había arrastrado. Nunca lo sabré. Mi madre ha perdido la memoria y apenas si recuerda el día en que lo conoció, ya de grande, en las barrancas de Mar del Plata.
Me miró y dijo: "Vamos a desarmar el coche. Después, cuando lo volvamos a armar, no nos tiene que sobrar ni una arandela, así aprendés". Era un día feriado, sin fútbol ni cine. Hacía un calor terrible y a mediodía el cura del barrio se presentó a comer gratis y a ver televisión. Pero antes de que llegara el cura mi padre me pidió que eligiera por donde empezar. Parecía un cirujano en calzoncillos. Sudaba a mares por la piel de un blanco lechoso que yo detestaba. Al agacharse para aflojar las ruedas del Gordini se le abría el calzoncillo y las bolsas rugosas bajaban hasta el suelo grasiento. Puso tacos de madera bajo los ejes y empezo a sacar tornillos y tuercas, bujes y rulemanes, grampas y resortes. A mí me daba bronca porque creía que nunca más iba a poder llevar a mi novia al otro lado del río y entre los árboles.
Igual ataqué el motor con una caja de llaves inglesas, francesas y suecas. A mediodía, cuando el cura asomó la cabeza en el taller, ya teníamos medio coche desarmado. Los dos estábamos negros de aceite y habíamos perdido por completo el control de la operación. Mi padre había desmontado todo el tren delantero, la tapa del baúl, el parabrisas, y asomaba la cabeza por abajo del tablero de instrumentos. Atrás, yo había sacado válvulas y culatas y trataba de arrancar el maldito cigueñal. De vez en cuando mi viejo gritaba "jCarajo, qué mal trabajan los franceses!" y arrojaba el velocímetro sobre la mesa mientras arrancaba con furia el cable del cebador. El cura nos miraba perplejo con un vaso de vino en una mano y la botella en la otra y de pronto le preguntó a mi padre cuántas cuotas llevaba pagadas. Ahí se hizo un silencio y el otro casi se pierde los tallarines gratis:
--Doce-- le contestó de mal humor mi viejo, que era devoto de cristos y apóstoles . Y con la ayuda de Dios todavía tengo que pagar otras veinticuatro.
Tardamos tres días para convertir al Gordini en miles y miles de piezas diminutas y tontas desparramadas sobre la mesada y el piso. La carcasa era tan liviana que la sacamos al patio para lavarla con la manguera. La segunda tarde mi madre nos desconoció de tan sucios que estábamos y nos prohibió entrar a la casa. Dormíamos en el garaje, sobre unas bolsas, y allí nos traía de comer. Vivíamos en trance, convencidos de que un técnico diplomado en el Otto Krause y un futuro conscripto de la Patria no podían dejarse derrotar por las astucias de un ingeniero francés. Fue entonces cuando mi padre decidió comprimir el motor y aligerar la dirección para que el coche cumpliera una performance digna de su genio. Hizo un diseño en la pared y me preguntó, desafiante, si todavía pensaba que el fútbol era mas atrayente que la mecánica. Yo no me acordaba cual pieza concordaba con otra ni qué gancho entraba en qué agujero y una noche mi padre salió a buscar al cura para que con un responso lo ayudara a rehacer el embrague. Al fin, una mañana de fines de febrero el coche quedó de nuevo en pie, erguido y lustroso, más limpio que el día en que salió de la fábrica. Lo único que faltaba era la radio que el cura nos había robado en el momento del recogimiento y la oración.
Le pusimos aceite nuevo, agua fresca, grasa de aviación y un bidón de nafta de noventa octanos. Hacía tiempo que mi padre había perdido los calzoncillos y se cubría las verguenzas con los restos de un mantel. Mi novia me había abandonado por los rumores que corrían en la cuadra y mi madre tuvo que lavarnos a los dos con una estopa embebida en querosene. En el suelo brillaba, redonda y solitaria, una inquietante arandela de bronce, pero igual el coche arrancó al primer impulso de llave. Mi padre estaba convencido de haberme dado una lección para toda la vida. Adujo que la arandela se había caído de una caja de herramientas y la pateo con desdén mientras se paseaba alrededor del Gordini, orgulloso como una gallo de riña. Después me guiñó un ojo, subió al coche y arrancó hacia la ruta. A la noche lo encontré en el hospital de Cañuelas, con un hombro enyesado y moretones por todas partes.
--Andá--me dijo--. Presentate al regimiento como mecánico, que te salvas de los bailes y las guardias.
Ese año hice mas de veinte goles sin tirar un solo penal. Por las noches leía a Italo Calvino mientras escribía los primeros cuentos. Mi viejo sabía aceptar sus errores y cuando publiqué mi primera novela, y me fue bien, se convenció de que en realidad su futuro estaba en la literatura. Enseguida escribió un cuento de suspenso titulado La luz mala, que inventó de cabo a rabo. Como Kafka, murió inédito y desconocido de los críticos. Por fortuna para el su único enemigo, grande y verdadero, había sido Perón.
Antes de que me fuera al servicio militar me preguntó que haría al regresar. Ni él ni yo servíamos para tener un buen empleo y le preocupaba que la plata que yo traía viniera del fútbol, que consideraba vulgar. A mi padre le gustaba la ópera aunque creo que nunca conoció el Teatro Colón. Venía de una lejana juventud antifascista que en 1930 le había tirado piedras a los esbirros del dictador Uriburu, y conservaba un costado romántico. Cuando le dije que quería seguir jugando al fútbol, lo tomó como un mal chiste. Me aconsejó que en la conscripción hiciera valer mi diploma de experto en motores para pasarla mejor. Siempre se equivocaba: fue como centro-delantero que evité las humillaciones en el regimiento. Cualquiera arregla un motor pero poca gente sabe acercarse al arco. La ambición de mi padre era que yo conociera bien los motores viejos para después inventar otros nuevos. Igual que Roberto Arlt, siempre andaba dibujando planos y haciendo cálculos. Una tarde en que me prestó el Gordini para ir al bosque me anunció que al día siguiente, aprovechando sus vacaciones, lo íbamos a desarmar por completo para poder armarlo de nuevo.
Yo no le hice caso pero el se tomó el asunto en serio. En el fondo de la casa tenía un taller lleno de extrañas herramientas que iba comprando a medida que lo visitaban los viajantes de Buenos Aires. Como no podía pagarlas, los tipos entraban de prepo al taller, se llevaban las que tenía a medio pagar y de paso le dejaban otras nuevas para tenerlo siempre endeudado. Había algunas muy estrambóticas, llenas de engranajes, sinfines, manómetros y relojes, que nadie sabía para que servían.
A la madrugada dejé el coche en el garaje y me tire en la cama dispuesto a dormir todo el día. Pero a las seis mi viejo ya estaba de pie y vino a golpear a la puerta de mi pieza. Mi madre no me permitía fumar y el entrenador tampoco, así que cuando me ofrecía el paquete yo sonreía y lo seguía por el pasillo poniéndome los pantalones. Caminaba delante de mí, medio maltrecho, y lo sorprendía que yo pudiera saltar un metro para peinar la pelota que bajaba del techo y meterla por la claraboya del taller.
--Sos un cabeza hueca--me decía.
Se reía con Buster Keaton y leía La Prensa, que le prestaba un vecino. Tal vez había envejecido antes de tiempo o quizá se enamoró de una mujer intocable en uno de esos pueblos perdidos por donde nos había arrastrado. Nunca lo sabré. Mi madre ha perdido la memoria y apenas si recuerda el día en que lo conoció, ya de grande, en las barrancas de Mar del Plata.
Me miró y dijo: "Vamos a desarmar el coche. Después, cuando lo volvamos a armar, no nos tiene que sobrar ni una arandela, así aprendés". Era un día feriado, sin fútbol ni cine. Hacía un calor terrible y a mediodía el cura del barrio se presentó a comer gratis y a ver televisión. Pero antes de que llegara el cura mi padre me pidió que eligiera por donde empezar. Parecía un cirujano en calzoncillos. Sudaba a mares por la piel de un blanco lechoso que yo detestaba. Al agacharse para aflojar las ruedas del Gordini se le abría el calzoncillo y las bolsas rugosas bajaban hasta el suelo grasiento. Puso tacos de madera bajo los ejes y empezo a sacar tornillos y tuercas, bujes y rulemanes, grampas y resortes. A mí me daba bronca porque creía que nunca más iba a poder llevar a mi novia al otro lado del río y entre los árboles.
Igual ataqué el motor con una caja de llaves inglesas, francesas y suecas. A mediodía, cuando el cura asomó la cabeza en el taller, ya teníamos medio coche desarmado. Los dos estábamos negros de aceite y habíamos perdido por completo el control de la operación. Mi padre había desmontado todo el tren delantero, la tapa del baúl, el parabrisas, y asomaba la cabeza por abajo del tablero de instrumentos. Atrás, yo había sacado válvulas y culatas y trataba de arrancar el maldito cigueñal. De vez en cuando mi viejo gritaba "jCarajo, qué mal trabajan los franceses!" y arrojaba el velocímetro sobre la mesa mientras arrancaba con furia el cable del cebador. El cura nos miraba perplejo con un vaso de vino en una mano y la botella en la otra y de pronto le preguntó a mi padre cuántas cuotas llevaba pagadas. Ahí se hizo un silencio y el otro casi se pierde los tallarines gratis:
--Doce-- le contestó de mal humor mi viejo, que era devoto de cristos y apóstoles . Y con la ayuda de Dios todavía tengo que pagar otras veinticuatro.
Tardamos tres días para convertir al Gordini en miles y miles de piezas diminutas y tontas desparramadas sobre la mesada y el piso. La carcasa era tan liviana que la sacamos al patio para lavarla con la manguera. La segunda tarde mi madre nos desconoció de tan sucios que estábamos y nos prohibió entrar a la casa. Dormíamos en el garaje, sobre unas bolsas, y allí nos traía de comer. Vivíamos en trance, convencidos de que un técnico diplomado en el Otto Krause y un futuro conscripto de la Patria no podían dejarse derrotar por las astucias de un ingeniero francés. Fue entonces cuando mi padre decidió comprimir el motor y aligerar la dirección para que el coche cumpliera una performance digna de su genio. Hizo un diseño en la pared y me preguntó, desafiante, si todavía pensaba que el fútbol era mas atrayente que la mecánica. Yo no me acordaba cual pieza concordaba con otra ni qué gancho entraba en qué agujero y una noche mi padre salió a buscar al cura para que con un responso lo ayudara a rehacer el embrague. Al fin, una mañana de fines de febrero el coche quedó de nuevo en pie, erguido y lustroso, más limpio que el día en que salió de la fábrica. Lo único que faltaba era la radio que el cura nos había robado en el momento del recogimiento y la oración.
Le pusimos aceite nuevo, agua fresca, grasa de aviación y un bidón de nafta de noventa octanos. Hacía tiempo que mi padre había perdido los calzoncillos y se cubría las verguenzas con los restos de un mantel. Mi novia me había abandonado por los rumores que corrían en la cuadra y mi madre tuvo que lavarnos a los dos con una estopa embebida en querosene. En el suelo brillaba, redonda y solitaria, una inquietante arandela de bronce, pero igual el coche arrancó al primer impulso de llave. Mi padre estaba convencido de haberme dado una lección para toda la vida. Adujo que la arandela se había caído de una caja de herramientas y la pateo con desdén mientras se paseaba alrededor del Gordini, orgulloso como una gallo de riña. Después me guiñó un ojo, subió al coche y arrancó hacia la ruta. A la noche lo encontré en el hospital de Cañuelas, con un hombro enyesado y moretones por todas partes.
--Andá--me dijo--. Presentate al regimiento como mecánico, que te salvas de los bailes y las guardias.
Ese año hice mas de veinte goles sin tirar un solo penal. Por las noches leía a Italo Calvino mientras escribía los primeros cuentos. Mi viejo sabía aceptar sus errores y cuando publiqué mi primera novela, y me fue bien, se convenció de que en realidad su futuro estaba en la literatura. Enseguida escribió un cuento de suspenso titulado La luz mala, que inventó de cabo a rabo. Como Kafka, murió inédito y desconocido de los críticos. Por fortuna para el su único enemigo, grande y verdadero, había sido Perón.
sábado, mayo 17, 2008
domingo, mayo 11, 2008
Extracto de la "La musa" (charla de Alejandro Dolina en la feria del libro del año 2000)
La feria de este año sin charla de Dolina no fue lo mismo...
Voy a citar ahora dos casos de intromisión del Estado en la poesía que ocurren en el mismo país y cuya cabeza visible es una mujer, como conviene a esta charla.
La dinastía Tang gobernó el imperio de la China entre el 618 y el 906. Parece que el buen gobierno de los Tang se debió más a las instituciones ideadas para regir el imperio que a la personalidad de los emperadores. La concepción de la llamada “Carrera abierta de los talentos” fue una invención china.
Los Tang ampliaron el sistema de exámenes que existía para evaluar a los funcionarios. Hasta ese momento era indispensable la erudición. Después se agregó otra exigencia: el ejercicio de la poesía. Una emperatriz llamada Wu estableció que la poesía fuera un requisito esencial para ingresar a la administración pública y para ascender en la misma.
6
Wu fue muy elogiada por permitir el ascenso social de hombres de condición humilde pero de gran talento. Debe decirse que este ascenso social llegó en algunos casos hasta la misma cama de la emperatriz, donde solían solazarse algunos poetas. Se tenía en tal estima a la literatura durante aquella dinastía, que el gobierno se veía obligado a dar empleo a todos los que tuvieran talento literario.
Por esos tiempos había una distinción entre la literatura práctica llamada pi y la composición estrictamente literaria llamada Wen, que estaba en relación con la expresión agradable. Así, por ejemplo, las obras de Confucio eran pi. A pesar de las protestas de algunos funcionarios importantes, el estilo wen se puso de moda, con lo que se oscurecía el significado de los textos administrativos.
La frase “Prohibido estacionar durante las 24 Hs.” Podía escribirse así en estilo wen:
Que nada se detenga nunca.
Las horas, los vientos, las pasiones
no estarán mañana donde están hoy.
El viajero vuelve al aposento
donde quedó su amada
pero su amada ya se ha ido
y el aposento también.
Veamos otra ordenanza municipal: Prohibido escupir en el suelo Pasémosla al estilo wen:
De los portones del alma,
de la morada del beso
del manantial del lenguaje
absténganse de salir
ofensas líquidas
a la dignidad horizontal
que nos sostiene,
manga de chanchos.
Wu fue una verdadera musa inspiradora para un ejército de burócratas que poetizaban. Más de mil años después, otra musa apareció en la China.
En 1965 Mao Tsé Tung concibió la idea de lo que se llamó la revolución cultural.
En ese momento, China estaba gobernada por un triunvirato: el propio Mao, el jefe de estado Liu Shao-chi y el jefe del ejército Lin Piao.
Mao decidió abordar indirectamente la nueva obra y empujó hacia el centro de la escena a su esposa, la actriz cinematográfica Chiang Ching. Se habían casado en 1939. Ella había actuado en Shangai durante los años treinta, utilizando el nombre profesional de Lang Ting. Durante los primeros veinte años de su matrimonio Chiang Ching se mantuvo en un plano muy secundario. Pero de pronto se convirtió en el centro de un grupo de intelectuales descontentos, escritores fracasados, actores de segundo orden, y en general, de un grupo que deseaba ejercer el dominio de las artes y radicalizarlas.
Chiang Ching tuvo su oportunidad cuando Mao le permitió organizar el festival de la ópera de Pekín acerca de temas contemporáneos en el gran salón del pueblo. Eran 37 óperas nuevas, casi todas sobre la revolución, representadas por 28 compañías proletarias provenientes de 19 provincias. Lo que es todavía más sorprendente, Mao le permitió pronunciar un discurso, el primero a cargo de una mujer desde que él había tomado el poder. Chiang Ching arremetió contra el teatro clásico Chino, dominado por los antiguos temas de héroes, heroínas, emperadores, príncipes, eruditos y, sobre todo, espectros y demonios.
Recomendó la representación universal de ciertas óperas modelo, por ejemplo una que
se llamaba Incursión sobre el regimiento del tigre blanco y captura de la montaña del tigre mediante la estrategia. Todo esto molestó al alcalde de Pekín, el mandarín y erudito Peng Chen, que se negó de plano a seguir las instrucciones de Chiang Ching.
La señora juró venganza. Se instaló junto a Mao en Shangai. Peng Chen, el mandarín, fue despedido y ella fue designada asesora cultural de todas las fuerzas militares. El 20 de marzo de 1966, Mao convocó a la juventud iletrada. Chiang Ching se convirtió en el espíritu rector de un grupo de activistas y fue designada especialmente por Mao para encabezar la revolución cultural.
Los primeros guardias rojos aparecieron a fines de mayo. Pertenecían a la enseñanza secundaria. Tenían de 12 a 14 años. Pronto se les unieron otros, que desataron una revolución contra los intelectuales, contra los que admiraban lo extranjero, contra los maestros y contra todos aquellos que según ellos eran contrarrevolucionarios.
Empezaron los famosos carteles de caracteres grandes, donde se leían amenazas. Las pandillas recorrían las calles y cortaban el pelo a las muchachas que usaban trenzas, a los varones que usaban pantalones de estilo extranjero se los destrozaban. Se organizaron fogatas callejeras con los artículos prohibidos, que incluían naipes, juegos de ajedrez, discos de jazz y una amplia gama de objetos de arte. Las bibliotecas fueron saqueadas y clausuradas. Entre tanto, Chiang Ching se había dedicado a gobernar el mundo de la cultura y a hablar en mitines de masa, en los cuales denunciaba al capitalismo, el jazz, el rock and roll, el impresionismo, el arte abstracto, etc. Aprovechó para saldar cuentas pendientes con el mundo del teatro y el cine de los años treinta. En una ocasión llevó a todos sus enemigos, incluido en antiguo alcalde de Pekín, al estadio de los trabajadores con pesados carteles de madera colgados del cuello.
Las pandillas de Chiang Ching se apoderaron de la televisión, los diarios y las revistas. Confiscaron todas las películas existentes y las presentaron corregidas. Chiang Ching asistía a los ensayos de la orquesta filarmónica central y zarandeaba al director Li Te Lung. En el ballet, prohibió los dedos de orquídeas y las palmas vueltas hacia arriba, y en cambio favoreció los puños cerrados y los movimientos violentos para demostrar el odio a la clase terrateniente.
Después de prohibir prácticamente todas las formas de expresión artística, Ching Ching se esforzó con desesperación por llenar el vacío, pero no fue posible producir gran cosa: dos obras orquestales, cuatro óperas y dos ballet. Tampoco pudieron producirse muchas películas. Ching Ching decía que había sabotaje. A fines del verano de 1967, Mao ordenó a Ching Ching que suspendiese toda la actividad. En el otoño Mao retiró todo el apoyo oficial a la revolución cultural y utilizó al ejército popular de liberación para restablecer el orden. Chiang Ching, la musa de la revolución cultural, fue perdiendo poder.
En 1973 ya no vivían juntos. Poco antes de su muerte, Mao recibió un informe acerca del sistema educativo por parte del presidente de la universidad Qinghua, que había sido purgado por Chiang Ching y después rehabilitado. Mao le dijo que hablara sólo tres minutos.
Recibió esta sombría respuesta “Treinta segundos bastarán. Los alumnos universitarios estudian los textos de los alumnos secundarios y su nivel académico es el de las escuelas primarias”.
Mao falleció el 9 de septiembre de 1976. Los enemigos de Chiang Ching querían cortarla en 10 mil pedazos. Fue juzgada en 1981 y condenada a muerte. Dicen que durante el juicio llegó a desnudarse.
Voy a citar ahora dos casos de intromisión del Estado en la poesía que ocurren en el mismo país y cuya cabeza visible es una mujer, como conviene a esta charla.
La dinastía Tang gobernó el imperio de la China entre el 618 y el 906. Parece que el buen gobierno de los Tang se debió más a las instituciones ideadas para regir el imperio que a la personalidad de los emperadores. La concepción de la llamada “Carrera abierta de los talentos” fue una invención china.
Los Tang ampliaron el sistema de exámenes que existía para evaluar a los funcionarios. Hasta ese momento era indispensable la erudición. Después se agregó otra exigencia: el ejercicio de la poesía. Una emperatriz llamada Wu estableció que la poesía fuera un requisito esencial para ingresar a la administración pública y para ascender en la misma.
6
Wu fue muy elogiada por permitir el ascenso social de hombres de condición humilde pero de gran talento. Debe decirse que este ascenso social llegó en algunos casos hasta la misma cama de la emperatriz, donde solían solazarse algunos poetas. Se tenía en tal estima a la literatura durante aquella dinastía, que el gobierno se veía obligado a dar empleo a todos los que tuvieran talento literario.
Por esos tiempos había una distinción entre la literatura práctica llamada pi y la composición estrictamente literaria llamada Wen, que estaba en relación con la expresión agradable. Así, por ejemplo, las obras de Confucio eran pi. A pesar de las protestas de algunos funcionarios importantes, el estilo wen se puso de moda, con lo que se oscurecía el significado de los textos administrativos.
La frase “Prohibido estacionar durante las 24 Hs.” Podía escribirse así en estilo wen:
Que nada se detenga nunca.
Las horas, los vientos, las pasiones
no estarán mañana donde están hoy.
El viajero vuelve al aposento
donde quedó su amada
pero su amada ya se ha ido
y el aposento también.
Veamos otra ordenanza municipal: Prohibido escupir en el suelo Pasémosla al estilo wen:
De los portones del alma,
de la morada del beso
del manantial del lenguaje
absténganse de salir
ofensas líquidas
a la dignidad horizontal
que nos sostiene,
manga de chanchos.
Wu fue una verdadera musa inspiradora para un ejército de burócratas que poetizaban. Más de mil años después, otra musa apareció en la China.
En 1965 Mao Tsé Tung concibió la idea de lo que se llamó la revolución cultural.
En ese momento, China estaba gobernada por un triunvirato: el propio Mao, el jefe de estado Liu Shao-chi y el jefe del ejército Lin Piao.
Mao decidió abordar indirectamente la nueva obra y empujó hacia el centro de la escena a su esposa, la actriz cinematográfica Chiang Ching. Se habían casado en 1939. Ella había actuado en Shangai durante los años treinta, utilizando el nombre profesional de Lang Ting. Durante los primeros veinte años de su matrimonio Chiang Ching se mantuvo en un plano muy secundario. Pero de pronto se convirtió en el centro de un grupo de intelectuales descontentos, escritores fracasados, actores de segundo orden, y en general, de un grupo que deseaba ejercer el dominio de las artes y radicalizarlas.
Chiang Ching tuvo su oportunidad cuando Mao le permitió organizar el festival de la ópera de Pekín acerca de temas contemporáneos en el gran salón del pueblo. Eran 37 óperas nuevas, casi todas sobre la revolución, representadas por 28 compañías proletarias provenientes de 19 provincias. Lo que es todavía más sorprendente, Mao le permitió pronunciar un discurso, el primero a cargo de una mujer desde que él había tomado el poder. Chiang Ching arremetió contra el teatro clásico Chino, dominado por los antiguos temas de héroes, heroínas, emperadores, príncipes, eruditos y, sobre todo, espectros y demonios.
Recomendó la representación universal de ciertas óperas modelo, por ejemplo una que
se llamaba Incursión sobre el regimiento del tigre blanco y captura de la montaña del tigre mediante la estrategia. Todo esto molestó al alcalde de Pekín, el mandarín y erudito Peng Chen, que se negó de plano a seguir las instrucciones de Chiang Ching.
La señora juró venganza. Se instaló junto a Mao en Shangai. Peng Chen, el mandarín, fue despedido y ella fue designada asesora cultural de todas las fuerzas militares. El 20 de marzo de 1966, Mao convocó a la juventud iletrada. Chiang Ching se convirtió en el espíritu rector de un grupo de activistas y fue designada especialmente por Mao para encabezar la revolución cultural.
Los primeros guardias rojos aparecieron a fines de mayo. Pertenecían a la enseñanza secundaria. Tenían de 12 a 14 años. Pronto se les unieron otros, que desataron una revolución contra los intelectuales, contra los que admiraban lo extranjero, contra los maestros y contra todos aquellos que según ellos eran contrarrevolucionarios.
Empezaron los famosos carteles de caracteres grandes, donde se leían amenazas. Las pandillas recorrían las calles y cortaban el pelo a las muchachas que usaban trenzas, a los varones que usaban pantalones de estilo extranjero se los destrozaban. Se organizaron fogatas callejeras con los artículos prohibidos, que incluían naipes, juegos de ajedrez, discos de jazz y una amplia gama de objetos de arte. Las bibliotecas fueron saqueadas y clausuradas. Entre tanto, Chiang Ching se había dedicado a gobernar el mundo de la cultura y a hablar en mitines de masa, en los cuales denunciaba al capitalismo, el jazz, el rock and roll, el impresionismo, el arte abstracto, etc. Aprovechó para saldar cuentas pendientes con el mundo del teatro y el cine de los años treinta. En una ocasión llevó a todos sus enemigos, incluido en antiguo alcalde de Pekín, al estadio de los trabajadores con pesados carteles de madera colgados del cuello.
Las pandillas de Chiang Ching se apoderaron de la televisión, los diarios y las revistas. Confiscaron todas las películas existentes y las presentaron corregidas. Chiang Ching asistía a los ensayos de la orquesta filarmónica central y zarandeaba al director Li Te Lung. En el ballet, prohibió los dedos de orquídeas y las palmas vueltas hacia arriba, y en cambio favoreció los puños cerrados y los movimientos violentos para demostrar el odio a la clase terrateniente.
Después de prohibir prácticamente todas las formas de expresión artística, Ching Ching se esforzó con desesperación por llenar el vacío, pero no fue posible producir gran cosa: dos obras orquestales, cuatro óperas y dos ballet. Tampoco pudieron producirse muchas películas. Ching Ching decía que había sabotaje. A fines del verano de 1967, Mao ordenó a Ching Ching que suspendiese toda la actividad. En el otoño Mao retiró todo el apoyo oficial a la revolución cultural y utilizó al ejército popular de liberación para restablecer el orden. Chiang Ching, la musa de la revolución cultural, fue perdiendo poder.
En 1973 ya no vivían juntos. Poco antes de su muerte, Mao recibió un informe acerca del sistema educativo por parte del presidente de la universidad Qinghua, que había sido purgado por Chiang Ching y después rehabilitado. Mao le dijo que hablara sólo tres minutos.
Recibió esta sombría respuesta “Treinta segundos bastarán. Los alumnos universitarios estudian los textos de los alumnos secundarios y su nivel académico es el de las escuelas primarias”.
Mao falleció el 9 de septiembre de 1976. Los enemigos de Chiang Ching querían cortarla en 10 mil pedazos. Fue juzgada en 1981 y condenada a muerte. Dicen que durante el juicio llegó a desnudarse.
domingo, mayo 04, 2008
Estados de ánimo - Mario Benedetti
Unas veces me siento
como pobre colina
y otras como montaña
de cumbres repetidas.
Unas veces me siento
como un acantilado
y en otras como un cielo
azul pero lejano.
A veces uno es
manantial entre rocas
y otras veces un árbol
con las últimas hojas.
Pero hoy me siento apenas
como laguna insomne
con un embarcadero
ya sin embarcaciones
una laguna verde
inmóvil y paciente
conforme con sus algas
sus musgos y sus peces,
sereno en mi confianza
confiando en que una tarde
te acerques y te mires,
te mires al mirarme.
como pobre colina
y otras como montaña
de cumbres repetidas.
Unas veces me siento
como un acantilado
y en otras como un cielo
azul pero lejano.
A veces uno es
manantial entre rocas
y otras veces un árbol
con las últimas hojas.
Pero hoy me siento apenas
como laguna insomne
con un embarcadero
ya sin embarcaciones
una laguna verde
inmóvil y paciente
conforme con sus algas
sus musgos y sus peces,
sereno en mi confianza
confiando en que una tarde
te acerques y te mires,
te mires al mirarme.
lunes, abril 28, 2008
El amor es muy puto
"El amor es muy puto, leyó una y otra vez, tratando de asimilar cada palabra y de comprenderla cabalmente. Claro, se dijo, muy puto. No le gustaban las malas palabras, pero tenía que admitir que no existía sinónimo en el castellano moderno para esa expresión soez. Podía decirse que el amor era resbaladizo, egoísta, maldito, cambiante, caprichoso y hasta perverso. Pero aun así nada definía tanto el hondo carácter del amor como la palabra puto, que no aludía a la prostitución ni a la homosexualidad, sino al filo inestable de un sentimiento que no aceptaba reglas, chantajes ni definiciones"
Cita del libro "Corazones desatados" de Jorge Fernandez Diaz
Cita del libro "Corazones desatados" de Jorge Fernandez Diaz
domingo, abril 20, 2008
viernes, abril 18, 2008
lunes, abril 14, 2008
Al triste - Jorge Luis Borges
Ahí está lo que fue: la terca espada
del sajón y su métrica de hierro,
los mares y las islas del destierro
del hijo de Laertes, la dorada
luna del persa y los sin fin jardines
de la filosofía y de la historia,
el oro sepulcral de la memoria
y en la sombra el olor de los jazmines.
Y nada de eso importa. El resignado
ejercicio del verso no te salva
ni las aguas del sueño ni la estrella
que en la arrasada noche olvida el alba.
Una sola mujer es tu cuidado,
igual a las demás, pero que es ella.
del sajón y su métrica de hierro,
los mares y las islas del destierro
del hijo de Laertes, la dorada
luna del persa y los sin fin jardines
de la filosofía y de la historia,
el oro sepulcral de la memoria
y en la sombra el olor de los jazmines.
Y nada de eso importa. El resignado
ejercicio del verso no te salva
ni las aguas del sueño ni la estrella
que en la arrasada noche olvida el alba.
Una sola mujer es tu cuidado,
igual a las demás, pero que es ella.
domingo, abril 06, 2008
Frases de Alejandro Dolina
Alejandro Dolina (n. en Baigorrita, Partido de General Viamonte, Provincia de Buenos Aires, el 20 de mayo de 1945). Escritor, músico y conductor de radio y televisión argentino. Realizó estudios de Derecho, Música, Letras e Historia.
* "Después de cortejar a todas las mujeres que se me cruzaron obtuve los siguientes resultados: el 30% ha decidido ignorarme, el resto, ha decidido imitarlas"
* "Aprendan a soñar los que se contentan con sacar la lotería......"
* "Asombrar con gestos amorosos a una persona que nos rechaza es, ante todo, una grosería."
* "Cada mujer que pasa frente a uno sin detenerse es una historia de amor que no se concretara nunca."
* "Cualquier cosa es preferible a esa mediocridad eficiente, a esa miserable resignación que algunos llaman madurez"
* "El amor depara dos máximas adversidades de opuesto signo: amar a quien no nos ama y ser amados por quien no podemos amar."
* "El universo es una perversa inmensidad hecha de ausencia. Uno no está en casi ninguna parte."
* "Nadie debe confundir el amor con la dicha. Al contrario: a veces se piensa que amor y pena son una misma cosa."
* "No se puede ser artista si no se ha perdido algo, los poemas de amor satisfecho aparecen como una compadrada de mercaderes afortunados."
* "En el amor no existe el libre albedrío, nadie puede decidir de quién va a enamorarse."
* "Hay para cada hombre una mujer, una sola, que reúne todas las virtudes que ese hombre sueña....Pero el destino ha decidido que nunca jamás se crucen los caminos de ningún hombre con la mujer que para él fue concebida."
* "No hay mejor amor que el que nunca ha sido. Los romances que alcanzan a completarse conducen inevitablemente al desengaño, al encono o a la paciencia; los amores incompletos son siempre capullo, son siempre Pasión."
* "Las aventuras verdaderamente grandes son aquellas que mejoran el alma de quien las vive"
* "No hay sueño mas grande en la vida que el Sueño del Regreso. El mejor camino es el camino de vuelta, que es también el camino imposible."
* "Siempre es recomendable recorrer la vida a contramano"
* "Las mujeres son la causa de todas las acciones de los hombres. Hablo porque hay mujeres escuchandome."
* "Para serles franco, no quisiera saber nada con una mujer capaz de entreverarse en dos minutos con un tipo como yo."
o Lo dice Manuel Mandeb en su obra "Crónicas del ángel gris"
* "Sólo los sueños y los recuerdos son verdaderos, ante la falsedad engañosa de lo que llamamos el presente y la realidad."
* "Si nos espera el olvido, tratemos de no merecerlo"
* "Todos estamos condenados a un hechizo cósmico. El universo es irremediablemente fugitivo. Nadie puede detenerse."
* "La preparación de una tristeza necesita de algunas alegrías"
* "La esperanza prospera aun bajo las condiciones más inadecuadas"
* "Ignorar las consecuencias de los propios actos, eso es el infierno"
* "El oráculo no adivina el futuro: sólo ejerce un arte del enunciado en el que ningún hecho sobreviniente puede contradecirlo."
* "El arte es la rebelión del hombre ante la malvada estupidez de los sucesos cotidianos"
* "Las obras terminan cuando nosotros queremos. La vida, en cambio, sigue mas alla de lo bello y de lo bueno y termina en el momento menos conveniente, deshilachada, incompleta, prosaica"
* "Nos vemos a nosotros mismos como seres reales, pero quizá somos nuestros propios y engañosos espejismo"
* "Sólo existe el amor. Las otras cosas nobles apenas sirven para dignificarlo....Algunos hombres jamas lo encuentran. Para otros es apenas una estrella fugaz que ilumina un año, un mes, una semana o un día en sus vidas. Pero ese destello efímero da significado a la existencia toda. Bienaventurado el que puede sentir en su carne y en su espíritu el fuego de esa chispa"
* "El arte y el amor son las pocas posibilidades de encuentro que el universo presenta"
* "Toda alegría no es más que un olvido momentáneo de la tragedia esencial de la vida"
* "Cuánto más inteligente, profunda y sensible es una persona, más probabilidades tiene de cruzarse con la tristeza"
* "El carácter inevitable de la derrota sólo desalienta a los cobardes."
* "La obra no puede ser mejor que el artista"
* "Vivir no es otra cosa que una resistencia inútil. El hombre sabio sabe que va a morir, pero vive y se resiste a la muerte tanto como puede."
* "El aventurero actual ha aprendido a contentarse con sombras de emoción. La televisión y el cine son sus melancólicos proveedores de asombro."
* "La sorpresa constante no sorprende."
* "Todas las historias terminan mal más tarde o más temprano, se trata de seguir leyendo hasta que llegue algo malísimo que siempre pasa. Las únicas que terminan bien son las fragmentarias."
* "Yo tengo mucho cuidado con los pensamientos de orgullo propio porque conozco a tantos idiotas que se creen los reyes del corso que quién me asegura a mí que no soy uno más de ellos."
* "No soy sólo esta colección de actos cotidianos, soy esto que escribo también... Por favor quiérame."
* "Somos simples sombras que nacen y mueren porque sí."
* "La envidia es acaso el peor de los pecados. El goloso come, el lujurioso verifica el acto venereo, el avaro toma su dinero; en cambio el envidioso se reseca en... Bueno, su envidia."
* "Se ha dicho, que el hombre hace todo lo que hace con el único fin de enamorar mujeres."
* "Algunos estamos condenados a ser ese segundo microbio que viene a provocar un resfriado que ya estaba."
* "No hay peor cosa que un ojo nuevo para un amor viejo."
* "Después de cortejar a todas las mujeres que se me cruzaron obtuve los siguientes resultados: el 30% ha decidido ignorarme, el resto, ha decidido imitarlas"
* "Aprendan a soñar los que se contentan con sacar la lotería......"
* "Asombrar con gestos amorosos a una persona que nos rechaza es, ante todo, una grosería."
* "Cada mujer que pasa frente a uno sin detenerse es una historia de amor que no se concretara nunca."
* "Cualquier cosa es preferible a esa mediocridad eficiente, a esa miserable resignación que algunos llaman madurez"
* "El amor depara dos máximas adversidades de opuesto signo: amar a quien no nos ama y ser amados por quien no podemos amar."
* "El universo es una perversa inmensidad hecha de ausencia. Uno no está en casi ninguna parte."
* "Nadie debe confundir el amor con la dicha. Al contrario: a veces se piensa que amor y pena son una misma cosa."
* "No se puede ser artista si no se ha perdido algo, los poemas de amor satisfecho aparecen como una compadrada de mercaderes afortunados."
* "En el amor no existe el libre albedrío, nadie puede decidir de quién va a enamorarse."
* "Hay para cada hombre una mujer, una sola, que reúne todas las virtudes que ese hombre sueña....Pero el destino ha decidido que nunca jamás se crucen los caminos de ningún hombre con la mujer que para él fue concebida."
* "No hay mejor amor que el que nunca ha sido. Los romances que alcanzan a completarse conducen inevitablemente al desengaño, al encono o a la paciencia; los amores incompletos son siempre capullo, son siempre Pasión."
* "Las aventuras verdaderamente grandes son aquellas que mejoran el alma de quien las vive"
* "No hay sueño mas grande en la vida que el Sueño del Regreso. El mejor camino es el camino de vuelta, que es también el camino imposible."
* "Siempre es recomendable recorrer la vida a contramano"
* "Las mujeres son la causa de todas las acciones de los hombres. Hablo porque hay mujeres escuchandome."
* "Para serles franco, no quisiera saber nada con una mujer capaz de entreverarse en dos minutos con un tipo como yo."
o Lo dice Manuel Mandeb en su obra "Crónicas del ángel gris"
* "Sólo los sueños y los recuerdos son verdaderos, ante la falsedad engañosa de lo que llamamos el presente y la realidad."
* "Si nos espera el olvido, tratemos de no merecerlo"
* "Todos estamos condenados a un hechizo cósmico. El universo es irremediablemente fugitivo. Nadie puede detenerse."
* "La preparación de una tristeza necesita de algunas alegrías"
* "La esperanza prospera aun bajo las condiciones más inadecuadas"
* "Ignorar las consecuencias de los propios actos, eso es el infierno"
* "El oráculo no adivina el futuro: sólo ejerce un arte del enunciado en el que ningún hecho sobreviniente puede contradecirlo."
* "El arte es la rebelión del hombre ante la malvada estupidez de los sucesos cotidianos"
* "Las obras terminan cuando nosotros queremos. La vida, en cambio, sigue mas alla de lo bello y de lo bueno y termina en el momento menos conveniente, deshilachada, incompleta, prosaica"
* "Nos vemos a nosotros mismos como seres reales, pero quizá somos nuestros propios y engañosos espejismo"
* "Sólo existe el amor. Las otras cosas nobles apenas sirven para dignificarlo....Algunos hombres jamas lo encuentran. Para otros es apenas una estrella fugaz que ilumina un año, un mes, una semana o un día en sus vidas. Pero ese destello efímero da significado a la existencia toda. Bienaventurado el que puede sentir en su carne y en su espíritu el fuego de esa chispa"
* "El arte y el amor son las pocas posibilidades de encuentro que el universo presenta"
* "Toda alegría no es más que un olvido momentáneo de la tragedia esencial de la vida"
* "Cuánto más inteligente, profunda y sensible es una persona, más probabilidades tiene de cruzarse con la tristeza"
* "El carácter inevitable de la derrota sólo desalienta a los cobardes."
* "La obra no puede ser mejor que el artista"
* "Vivir no es otra cosa que una resistencia inútil. El hombre sabio sabe que va a morir, pero vive y se resiste a la muerte tanto como puede."
* "El aventurero actual ha aprendido a contentarse con sombras de emoción. La televisión y el cine son sus melancólicos proveedores de asombro."
* "La sorpresa constante no sorprende."
* "Todas las historias terminan mal más tarde o más temprano, se trata de seguir leyendo hasta que llegue algo malísimo que siempre pasa. Las únicas que terminan bien son las fragmentarias."
* "Yo tengo mucho cuidado con los pensamientos de orgullo propio porque conozco a tantos idiotas que se creen los reyes del corso que quién me asegura a mí que no soy uno más de ellos."
* "No soy sólo esta colección de actos cotidianos, soy esto que escribo también... Por favor quiérame."
* "Somos simples sombras que nacen y mueren porque sí."
* "La envidia es acaso el peor de los pecados. El goloso come, el lujurioso verifica el acto venereo, el avaro toma su dinero; en cambio el envidioso se reseca en... Bueno, su envidia."
* "Se ha dicho, que el hombre hace todo lo que hace con el único fin de enamorar mujeres."
* "Algunos estamos condenados a ser ese segundo microbio que viene a provocar un resfriado que ya estaba."
* "No hay peor cosa que un ojo nuevo para un amor viejo."
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