Tuvo una fantástica vuelta final de 69 golpes y logró, a los 37 años, el título en el complicadísimo campo de Oakmond, donde se desarrolló el segundo Grand Slam del año. "Jugué bárbaro, como tenía que jugar", afirmó contundente el cordobés. Lo escoltaron el uno y el tres del mundo, Tiger Woods y Jim Furyk. Esta sorprendente victoria tiene la misma dimensión que la de Roberto De Vicenzo en el Abierto Británico de 1967. Además, fue uno de los máximos logros del deporte argentino.